Mercedes Marín del Solar
Sonó la hora fatal: la horrible Muerte
Sus víctimas reclama despiadada,
Cuéntalas con su mano descarnada,
I apresta la guadaña al golpe fuerte.
Jime la compasión muda e inerte
Por la sorpresa i el dolor turbada,
En los reos contempla desolada
Inexorable el fallo de la suerte.
Resuena en tanto femenil jemido,
Que los buenos oyeron con delicia,
El jeneroso pecho conmovido.
Rompe su doble venda la justicia,
I, al pronunciarse el fallo de clemencia,
Respiran la virtud i la inocencia.