Miguel Hernández

8 - Por tu pie, la blancura más bailable

El rayo que no cesa

Por tu pie, la blancura más bailable,

donde cesa en diez partes tu hermosura,

una paloma sube a tu cintura,

baja a la tierra un nardo interminable.

 

Con tu pie vas poniendo lo admirable

del nácar en ridícula estrechura,

y donde va tu pie va la blancura,

perro sembrado de jazmín calzable.

 

A tu pie, tan espuma como playa,

arena y mar me arrimo y desarrimo

y al redil de su planta entrar procuro.

 

Entro y dejo que el alma se me vaya

por la voz amorosa del racimo:

pisa mi corazón que ya es maduro.