Mercedes Marín del Solar

Al célebre pianista don L. M. Gotschalk

Al oir esa lluvia de armonía,

Llena de fuerza, vida i sentimiento,

Que resalta del dócil instrumento,

Al brillo de tu hermosa fantasía,

 

Prestijio encantador, dulce majía

Me absorbe, arrebatando el pensamiento

A otra rejion de plácido contento,

Sueño aéreo de asombro i poesía.

 

Te dio el rudo torrente su grandeza,

El jemido del aurora la ternura,

I el lago cristalino su pureza.

 

Tal fué el rico presente de natura,

Mas del jénio la vivida centella

Dios mismo te infundió radiante i bella.