Ramón López Velarde

Agua fuerte

El son del corazón

Alfonso, inquisidor estrafalario:

te doy mi simpatía, porque tienes

un aire de murciélago y canario.

 

Tu capa de diabólicos vaivenes

brota del piso, en un conjuro doble

de Venecias y de Jerusalenes.

 

Equidistante del rosal y el roble

trasnochas, y si busco en la floresta

de España un bardo de hoy, tu ave en fiesta

casi es la única que me contesta.