Mercedes Marín del Solar
De juvenil edad en lo mas bello
Te arrebató la Parca cruda i fiera,
I el astro que guiaba tu carrera
Oscureció su fúljido destello.
Marcó el destino con infausto sello
La vida que dichosa ser debiera,
I fuiste cual la flor de la pradera
Que al cierzo dobla el delicado cuello.
Un efecto hirió tu alma, intenso i vivo,
El maternal regazo abandonaste,
Fascinada por májico atractivo . . . .
Mas al pié del sepulcro te paraste
I, abrazando a la madre idolatrada,
Alzaste el vuelo a la eternal morada.