Mercedes Marín del Solar

A mi hija Elena, en su partida

EN SU PARTIDA A NORTE-AMERICA.

 

SONETO.

 

 

¡Adiós, hija del alma! adiós, Elena!

Yo, por darte colmada la ventura,

Bebí dorado cáliz de amargura,

Uniendo a intenso goce, dura pena.

 

Parte, hija mia; de entusiasmo llena,

Admira de otro suelo la hermosura;

Goza feliz la conyugal ternura,

I aduérmate la paz dulce i serena.

 

Del hondo mar la tempestad airada

Huya lejos de tí, que asilo tiene

En mi angustiado pecho, i libre entrada.

 

I mientras la esperanza me sostiene,

Piensa del caro esposo entre los brazos

Que tu madre formó tan dulces lazos.