Rosalía de Castro
A mi madre
De gemidos quejumbrosos,
De suspiros lastimeros,
Vago suena en el espacio
Melancólico concierto...
Son las campanas que tocan...
Tocan por los que murieron!
Plañidero el metal vibra,
Las regiones recorriendo
De los valles solitarios,
De los tristes cementerios,
Y tambien allá en la hondura
De las almas sin consuelo.
¡Vasto páramo es la mia,
Como abrasado desierto,
Como mar que no se acaba,
Y en ella un sepulcro tengo
Mas profundo que un abismo,
Mas ancho que el firmamento,
Y al eco de las campanas
Que en el se va repitiendo,
Los esqueletos se rompen,
De mis pálidos recuerdos!
Será cierto que pasaron,
Y para siempre murieron?
¿Es verdad que cuanto toco,
Cuanto miro y cuanto quiero
Todo ilusion me parece,
Todo me parece un cuento!..
Y que tuve un tiempo madre
Y que ora ya no la tengo...
Tambien un sueño parece,
¡Pero qué terrible sueño!