Gertrudis Gómez de Avellaneda

Al sol

En un día del mes de diciembre

 

 

Reina en el cielo, Sol! reina e inflama

con tu almo fuero mi cansado pecho:

sin luz, sin brio, comprimido, estrecho,

un rayo anhela de tu ardiente llama.

 

 

A tu influjo feliz brote la grama,

el hielo caiga a tu fulgor deshecho;

Sal! del invierno rígido a despecho,

Rey de la esfera, sal! mi voz te llama.

 

 

De los dichosos campos, do mi cuna

recibió de tus rayos el tesoro,

alejóme por siempre la fortuna.

 

 

Bajo otro cielo, en otra tierra lloro...

esta nieve luciente me importuna...

¡El invierno me mata!... ¡yo te imploro!

 

 

(1839)