Fabio Federico Fiallo Cabral

For Ever

A Juan T. Mejía y Porfirio Herrera

 

Cuando esta frágil copa de mi vida,

que de hermosuras rebosó el destino,

en la revuelta bacanal del mundo

ruede en pedazos, no lloréis, amigos.

 

Haced de un rincón del Cementerio,

sin cruz ni mármol, mi postrer asilo,

después, ¡oh! mis alegres camaradas,

seguid vuestro camino.

 

Allí, solo, mi amada misteriosa,

bajo el sudario inmenso del olvido,

¡cuán corta encontraré la noche eterna

para soñar contigo!