Ramón López Velarde

Ofrenda romántica

Fuensanta: las finezas del Amado

las finezas más finas,

han de ser par ti menguada cosa,

porque el honor a ti, resulta honrado.

 

La corona de espinas,

llevándola por ti, es suave rosa

que perfuma la frente del Amado.

 

El madero pesado

en que me crucifico por tu amor,

no pesa más, Fuensanta,

que el arbusto en que canta

tu amigo el ruiseñor

y que con una mano

arranca fácilmente el leñador.

 

Por ti el estar enfermo es estar sano;

nada son para ti todos los cuentos

que en la remota infancia

divierten al mortal;

porque hueles mejor que la fragancia

de encantados jardines soñolientos,

y porque eres más diáfana, bien mío

que el diáfano palacio de cristal.

 

Pero con ser así tu poderío,

permite que te ofrezca el pobre don

del viejo parque de mi corazón.

Está en diciembre, pero con tu cántico

tendrá las rosas de un abril romántico.

 

Bella Fuensanta,

tú ya bien sabes el secreto: ¡canta!