Amado Nervo

Nocturno

Los jardines interiores

Y vi tus ojos, flor de beleño,

raros abismos de luz y sueño;

ojos que dejan al alma inerme,

ojos que dicen: duerme... duerme...

 

Pupilas hondas y taciturnas,

pupilas vagas y misteriosas,

pupilas negras, cual mariposas

nocturnas.

 

Bajo las bandas de tus cabellos

tus ojos dicen arcanas rimas

y tus lucientes cejas sobre ellos,

fingen dos alas sobre dos simas...

 

¡Oh! plegue al cielo que cuando grita

la pena en mi alma dolida e inerme,

tus grandes ojos de zulamita

murmuren: «duerme»...