Luisa Pérez de Zambrana

Soneto en la coronación de La Avellaneda

Pasaron ya dos siglos, y no había

quien hiciera inmortal el pensamiento,

cuando apareces tú, y un monumento

alzas a la triunfante poesía.

 

Tú a quien el mundo enajenado oía

en profundo y sublime arrobamiento,

y cuyo excelso y poderoso acento

a la asombrada Europa estremecía.

 

Acepta el homenaje ardiente y justo

que con todo el amor, que su alma encierra

palpitante te ofrece un pueblo entero;

 

Pues si tú no eres grande ¡oh genio augusto!

tampoco fueron grandes en la tierra

Byron, Racine y Calderón y Homero.