Anonyme
No tengo nombre
para lo que siento.
Lo he buscado.
He revisado los diccionarios
y los libros de poemas
y las conversaciones nocturnas.
Nada encaja del todo.
Hay palabras que se acercan.
Palabras en alemán.
Palabras en portugués.
Palabras que otros idiomas inventaron
para cosas que el nuestro
decidió dejar sin nombre,
como si no merecieran serlo.
Pero lo que yo siento esta noche
no está en ningún idioma.
Es específico y mío
y no tiene traducción.
Lo dejo sin título.
Como una puerta
que se abre a un cuarto
que aún no existe.
Sé que el cuarto existe.
Lo presiento en la oscuridad.
Tiene una temperatura distinta.
Huele a algo que reconocería.
Pero la puerta no está lista.
O yo no estoy listo.
O el lenguaje no ha llegado
todavía a ese cuarto.
A veces pienso que los poemas
son intentos de nombrar
lo que no cabe en el idioma
de todos los días.
Esta noche escribo esto.
Sin saber bien qué digo.
Sin saber si esto es un poema
o solo un cuarto sin nombre.
Sin título.
Sin puerta.
Solo la oscuridad caliente
de algo que está ahí.