Mercedes Marín del Solar
Truena el sordo rumor de las pasiones
En el tumulto de la humana vida
I la dicha i la calma apetecida
Se pierde entre mentidas ilusiones.
Duda el hombre de Dios i de sus dones;
Mas del justo la muerte bendecida
Mira, i, de nueva luz su mente herida,
Paraliza sus dudas i aflicciones.
Si hai mortal que dejando las dulzuras
Del mundo engañador halló consuelo,
Si templó al infeliz sus amarguras
I de excelsa virtud fué fiel modelo;
Dios le infundió su amor i luces puras
¡Qué el justo nace i muere para el cielo!