Mercedes Marín del Solar

Himno de la "Casa de María"

Salve, Caridad santa:

Tu espíritu fecundo,

Alma i vida del mundo,

Inflame el corazón:

Postrados a las plantas

De la Vírjen María

Pidámosle este dia,

Su dulce bendición.

 

En la cruz reclinado,

Jesús, i en agonía,

A la dulce María

Un encargo dejó:

—«Del discípulo amado

Serás la madre, dijo;

El hombre será tu hijo

Que mi sangre lavó»—

 

Torna, Madre piadosa,

Tu blanda faz divina

A esta grei peregrina,

Que tuya se llamó,

 

Mira cuan fervorosa,

Leal i agradecida

Te consagra su vida,

Sus votos i su amor.

 

Proteje, Vírjen pura,

Con tu piedad inmensa,

La virtud indefensa,

Que en tí su asilo halló;

Derrama tu dulzura,

Sobre el alma inocente,

I haz que el tesoro aumente,

De humildad i candor.

 

Las puras oraciones,

De tus hijas amantes,

Consuelos incesantes,

Atraigan del Señor:

Tiernos sus corazones,

Socorran al doliente;

I alivio al indijente,

Le den en su dolor.

 

Haz tú que por do quiera

Que las lleve el destino,

No olviden el camino

Que Jesús enseñó;

I que su vida entera,

De virtudes ejemplo,

Sea en el sacro templo,

Suave incienso de olor.

 

A ese Divino Infante,

Que tienes en los brazos,

Únenos con los lazos

De indisoluble amor;

 

Con deseo anhelante,

Sigámosle hasta el cielo,

Para gozar sin velo,

De su inmenso esplendor.

 

Haz de este grato asilo,

Dios de misericordia,

Morada de concordia,

Centro de paz i unión;

Do el corazón tranquilo

Rejido por la gracia,

Conozca la eficacia

De tu celeste don.

 

Guarda, Pastor divino,

Las ovejas amadas

Que a tus pies congregadas

Imploran tu favor:

Unir a tí el destino

Es venturosa suerte;

I aun es dulce la muerte

Muriendo por tu amor.

 

Salve, Caridad santa:

Tu espíritu fecundo

Derrámese en el mundo,

Reine en el corazón.

La Virjen sacrosanta

Nos conceda este dia

De tan grande alegría

Su dulce bendición.