César Vallejo

Poema LXVIII

Trilce

Estamos a catorce de Julio.

Son las cinco de la tarde. Llueve en toda

una tercera esquina de papel secante.

Y llueve más de abajo ay para arriba.

 

Dos lagunas las manos avanzan

de diez en fondo,

desde un martes cenagoso que ha seis días

está en los lagrimales helado.

 

Se ha degollado una semana

con las más agudas caídas; hase hecho

todo lo que puede hacer miserable genial

en gran taberna sin rieles. Ahora estamos

bien, con esta lluvia que nos lava

y nos alegra y nos hace gracia suave.

 

Hemos a peso bruto caminado, y, de un solo

desafío,

blanqueó nuestra pureza de animales.

Y preguntamos por el eterno amor,

por el encuentro absoluto,

por cuanto pasa de aquí para allá.

Y respondimos desde dónde los míos no son los tuyos

desde qué hora el bordón, al ser portado,

sustenta y no es sustentado. (Neto.)

 

Y era negro, colgado en un rincón,

sin proferir ni jota, mi paletó,

a

t

o

d

a

s

t

A