María Eugenia Vaz Ferreira

Padre del Universo

La otra isla de los cánticos

Padre del Universo,

en cuya frente brilla

la corona de todos los imperios;

 

que en tu sagrada mano

llevas cetro de oro

por todas las potencias coronado,

 

A cuya planta excelsa,

los pórticos de todos los caminos

sus arcadas despliegan,

 

y con los ojos sondas

las áureas lontananzas

y el profundo misterio de la sombra.

 

Haz que en un mismo incendio

ardan todas las almas

como una antorcha colosal de fuego,

 

Luminosa de amor,

solidaria de amor,

protectora de amor,

 

Y afirma luego con tu mano pródiga,

el iris que infundiste

en la nativa esencia de las cosas.

 

Dale fragor al trueno,

melodías al canto,

beatitud al silencio;

 

a las sierpes ponzoña,

a las abejas mieles,

y sales a la ola.

 

Leones a las selvas,

águilas al espacio,

y larvas a la tierra.

 

A las flores aroma,

libertad a tas aves

y firmeza a las rocas.

 

Haz que los labios rían,

haz que los ojos lloren,

que el polífono canto donde vibran

 

el alma de la gran Naturaleza

y el Corazón humano,

resuenen por la bóveda universa,

 

diciendo tu alabanza,

al son paradisíaco

de celestiales arpas.