Lope De Vega

Ardese Troya, y sube el humo escuro

Rimas

Ardese Troya, y sube el humo escuro

al enemigo cielo, y entretanto,

alegre, Juno mira el fuego y llanto:

¡venganza de mujer, castigo duro!

 

El vulgo, aun en los templos mal seguro,

huye, cubierto de amarillo espanto;

corre cuajada sangre el turbio Janto,

y viene a tierra el levantado muro.

 

Crece el incendio propio el fuego extraño,

las empinadas máquinas cayendo,

de que se ven rüinas y pedazos.

 

Y la dura ocasión de tanto daño,

mientras vencido Paris muere ardiendo,

del griego vencedor duerme en los brazos.