Ramón María del Valle-Inclán

Rosa panida

¡Cómo me hablaste en las rosas

cuando rosas segó mi hoz,

voz de las cosas,

lejana voz!

 

¡Cuántas victorias me contaste,

con cuántas divinas batallas

mi alma alumbraste,

voz que callas!

 

¡Cómo encendiste mis deseos,

cómo me hablaste del placer

con tus trofeos

de mujer!

 

¡Verso dorado y pitagórico

como el verso que dice el mar!

¡Verso eufórico!

¡Verso solar!

 

¡Rosa! ¡Divina flor del rito

de amar, cantar y adormecer!

¡Amor en grito!

¡Boca de mujer!

 

Flor tu enigma reminiscente

pasa el recuerdo venusino

del beso ardiente

como el vino.

 

Rosa ungida, ¿por qué no exuda

la carne que amamos, tu olor,

cuando es desnuda

para el amor?