Ramón María del Valle-Inclán

Rosa de Belial

Soy aquel amante

que nunca se muestra,

muda en cada instante

mi sombra siniestra.

 

Con el viento llego,

y paso con él.

Soy rojo lostrego

del ángel Luzbel.

 

Mi sombra nocturna

hace en ti guarida,

mi larva soturna

te goza dormida.

 

A tu lindo ceño

llevo la obsesión,

en tu blanco sueño

soy la Tentación.

 

Soy aquel amante

que la voz no nombra,

mi sombra va errante

en pos de tu sombra.

 

¡Turbulenta avispa

que vuela en tu flor,

soy la roja chispa

del yunque de Thor!

 

De tu clara frente

me oculto en el muro,

como la serpiente

del enigma obscuro.

 

Soy en tu conciencia

la interrogación

a la triste ciencia

del Rey Salomón.

 

Sobre tu blancura,

paloma benigna,

de mi mordedura

dejaré el estigma.

 

El pecado enrama

mi testa. El laurel

del mundo es mi llama,

soy luz de Luzbel.

 

Mi frente sañuda

sostiene el abismo,

el tiempo me muda,

y soy siempre el mismo.

 

Cabalgo en ci viento,

con el viento voy,

y a tu pensamiento

mi forma le doy.

 

Profano lascivo

tu virgen entraña,

soy el negro chivo

y tu mi montaña.

 

Apaga mi aliento

tu roca de luz,

está tu cimiento

sobre mi testuz.

 

Soy el negro dueño

de la abracadabra,

y trisca en tu sueño

mi pata de cabra.

 

Como el enemigo,

en tu sueño estoy,

te gozas conmigo....

¡Soy el que no Soy!