Mercedes Marín del Solar
Triunfáis al fin i la aflijida patria
Tornó de su angustioso parasismo
Para sentir empero mil dolores
En el aciago triunfo. Al tiempo mismo
Que besa agradecida los laureles
Que el Jeneral valiente
Le consagra con llanto, un ¡ai! doliente
Se escapa de su seno, penetrado
De una inmensa aflicción. Un eco triste
Repite por do quier: «¡murió Portales!»
I todo es miedo, indignación i susto,
I todo anuncio de futuros males. . . .
No hai himno de victoria
En este infausto clia, ni otra gloria
Que llorar ijemir.—El pueblo en tanto
Avanza a recibir el don funesto
De la negra traición.—La fiel matrona
Sorprendida, aterrada
Su morada, sus hijos abandona
I se muestra también: vertiendo llanto,
En medio de las calles, las doncellas
Están de sí olvidadas. Los infantes
Fijan los ojos en sus madres tristes
I enmudecen de espanto;
I el decrépito anciano
Que ver tanto horrores no esperaba,
I en dulce paz tranquilo se gozaba,
Se enjuga el lloro con la débil mano.