Mercedes Marín del Solar
La gloria i el pesar hoi se dividen
El corazón i el alma del patriota
I vibra el aire una doliente nota,
Eco eternal de inestinguible amor.
Rodríguez inmortal, los nobles hijos
De aquellos que salvaste con tu arrojo
Hoi visitan tu mísero despojo
I lágrimas te ofrecen de dolor.
Un dia lanzó Chile hondo jemido
Que resonó en tu pecho jeneroso
I de Maipo en el campo polvoroso
El casco resonó de tu corcel.
Muerte fué tu divisa. La victoria,
Mirándote amorosa i condolida,
Trocar no pudo el signo de tu vida
I te ciñó fatídico laurel.
Despareciste. . . ¡O Dios! pasión traidora
Te dio muerte alevosa i simulada. . .
En silencio por tí la Patria amada
No cesó largos años de jemir.
¡O memoria de duelo i de amargura!
¡Mengua que no redime inútil lloro!
¡O de cuánta virtud rico tesoro
Arrebatado en flor al porvenir!
Caiga el sombrío velo del olvido
Sobre este cuadro de dolor jirofundo,
I tiemble el héroe, aunque le admire el mundo,
Si un crimen ha manchado su blasón....
Mas tú, Rodríguez, vive glorioso,
Que en este suelo donde mártir fuiste
A tu alto nombre, a tu recuerdo triste
Un santuario ha erijido el corazón.