Mercedes Marín del Solar

A A. Caamaño, poetisa guayaquileña

¡Linda poetisa, en cuya mente clara

La natura infundió llama divina,

Ornándote de gracia peregrina,

Cual si a tu gloria el jénio no bastara!

 

De tus estrofas la belleza rara

Encantada admiré, dulce Anjelina,

I el lauro que a tu frente se destina

Ya el porvenir risueño lo prepara.

 

Fecunda inspiración, viva ternura,

Hai en las notas de esa voz sonora

Que exhalan de tu ser la esencia pura.

 

No escondas esa luz consoladora,

Déjanos ver de tu alma la hermosura,

¡Anjel, o maga siempre seductora!