César Vallejo

Poema XXXIX

Trilce

Quién ha encendido fósforo!

Mésome. Sonrío

a columpio por motivo.

Sonrío aún más, si llegan todos

a ver las guías sin color

y a mí siempre en punto. Qué me importa.

 

Ni ese bueno del Sol que, al morirse de gusto,

lo desposta todo para distribuirlo

entre las sombras, el pródigo,

ni él me esperaría a la otra banda.

Ni los demás que paran solo

entrando y saliendo.

 

Llama con toque de retina

el gran panadero. Y pagamos en señas

curiosísimas el tibio valor innegable

horneado, trascendiente.

Y tomamos el café, ya tarde,

con deficiente azúcar que ha faltado,

y pan sin mantequilla. Qué se va a hacer.

 

Pero, eso sí, los aros receñidos, barreados.

La salud va en un pie. De frente: marchen!