Mercedes Marín del Solar

Marcha

**À LA SALIDA DE LA ESPEDICION LIBERTADORA

DEL PERÚ, EL 13 DE SETIEMBRE DE 1837.**

 

CORÓ.

 

 

¡A las armas, valientes guerreros,

Tremolad el pendón de la gloria,

I, a las voces de muerte o victoria,

Derrocad al indigno opresor!

 

Libertad por el cielo inspirado

Clamó el hombre; a ese acento divino

Todo el orbe proclama el destino

Que le diera el Supremo Hacedor;

I cayeron los tronos que un dia

Blazonaron su oríjen del cielo,

I rasgándose el májico velo,

En su solio brilló la razón.

 

Libertad dijo América hermosa,

I rompiendo lo antigua cadena,

Alza altiva la frente serena

I respira de indigna opresión:

Mostró entonces la faz angustiada

De los Incas la patria querida,

Corrió Chile, le dio nueva vida,

Ayacucho sus glorías colmó.

 

Se vio libre, triunfante, felice,

De su seno arrojó los tiranos

I formó con los pueblos hermanos

Dulces lazos de plácida unión:

Mas alzóse feroz la discordia,

I en un dia de amor i confianza,

Presa fué de la vil asechanza

De un intruso, falaz protector.

 

Sobre sangre de ilustres peruanos

Se entroniza el infausto dominio

Que amenaza con fiero esterminio

Pueblos libres que inflama el honor.

Tiende en tanto su red ominosa.,

I excitando una mano traidora,

En la prenda que Chile atesora

Sacia ciego su insano furor.

 

Está fresca la sangre preciosa

I la Patria llorosa, enlutada

—«Esgrimid, hijos, dice, la espada,

«I tornadme ini antiguo esplendor—

Vengad pues sus atroces agravios!

I llenad el glorioso destino!

Oid las voces del pueblo arjeutiiio!

De Bolivia escuchad el clamor!

 

Ved cubriéndolas filas odoriosas

Tantos nobles e ilustres peruanos,

Que al jemir de sos dulces hermanos,

Raudos vuelan al campo de honor.

 

I marchad i tornad victoriosos,

Disipad las tinieblas oscuras,

I que luzcan brillantes i puras

Las benignas centellas del sol.

 

De Portales la sombra gloriosa,

Coronada de eternos laureles,

Se sonríe al mirar los bajeles,

I os saluda con blanda espresion:

Jeneroso al combate os anima,

I cual astro de gloria i consuelo,

La victoria os promete del cielof

I en los siglos eterno loor.