Rubén Darío
Abrojos
Tengo de criar un perro
ya que en este mundo estoy.
No me importa lo que sea,
alano, galgo ó bull-dog;
lo quiero para tener
un tierno y fiel queredor
que sonría con el rabo
cuando le acaricie yo;
para que me ofrezca todo
su perruno corazón,
y gruña á quien me amenace
y se alegre con mi voz,
y para, si me da el cólera,
y huyen de mi alrededor
juntos parientes y amigos,
que nos quedemos los dos,
yo, cadáver, como huella
de una vida que pasó;
él lanzando tristemente
sus aullidos de dolor.