Vicente Huidobro

Era una visión

Canciones en la noche

Tenía perfil de princesa sajona,

Su noble cabeza pedía corona,

Su labio el cantar de Pierrá y Magalona.

 

Era una visión como jamás soñé,

Mujer más hermosa nunca la encontré,

Era la Espirita que soñó Gautier.

 

Al vagar juntos en noches tranquilas

Temblaba algo en sus hondas pupilas

Como un escalofrío entre las lilas.

 

Cuantas veces sentimos de Dios las huellas

En el sublime de una noche de estrellas

Mientras el viento gime viejas querellas.

 

Cuantas veces la luna besó su frente,

Alumbrando su rostro resplandeciente,

Y se durmió en sus ojos de fuego ardiente.

 

Cuantas veces en ensueños celestiales

Murmuré a su oído tiernos madrigales

Mientras temblaban de frío los rosales.

 

Decía que me adoraba con locura,

Que ya en su alma blanca no había amargura,

Que sólo sentía una inmensa ternura.

 

Tenía en los ojos un verso de Verlaine,

Tenía en los labios un lied del gran Heine

Convirtió la tierra en un florido Edén.

 

Un día no hallé por el mundo sus rastros

Se fué... buscaba a sus hermanos: los astros

Y consteló en el cielo sus puros alabastros.

 

Y aquella muchacha de encanto auroral

Tan pura, tan buena, tan llena de ideal

La más bella rosa del bello rosal

Ahora es un sueño de luz sideral.