Lola Rodríguez de Tió

La borinqueña

¡Despierta, borinqueño

que han dado la señal!

¡Despierta de ese sueño

que es hora de luchar!

 

A ese llamar patriótico

¿no arde tu corazón?

¡Ven! Nos será simpático

el ruido del cañón.

 

Mira, ya el cubano

libre será;

le dará el machete

su libertad…

le dará el machete

su libertad.

 

Ya el tambor guerrero

dice en su son,

que es la manigua el sitio,

el sitio de la reunión,

de la reunión…

de la reunión.

 

El Grito de Lares

se ha de repetir,

y entonces sabremos

vencer o morir.

 

Bellísima Borinquén,

a Cuba hay que seguir;

tú tienes bravos hijos

que quieren combatir.

 

Ya por más tiempo impávido

no podemos estar,

ya no queremos, tímidos

dejarnos subyugar.

 

Nosotros queremos

ser libres ya,

y nuestro machete

afilado está,

y nuestro machete

afilado está.

 

¿Por qué, entonces, nosotros

hemos de estar,

tan dormidos y sordos

y sordos a esa señal

a esa señal, a esa señal?

 

¡No hay que temer, riqueños,

al ruido del cañón,

que salvar a la patria

es deber del corazón!

 

Ya no queremos déspotas,

caiga el tirano ya,

las mujeres indómitas

también sabrán luchar.

 

Nosotros queremos

la libertad,

y nuestros machetes

nos la darán…

y nuestro machete

nos la dará…

 

Vámonos, borinqueños,

vámonos ya,

que nos espera ansiosa,

ansiosa la libertad.

¡La libertad, la libertad!