Mercedes Marín del Solar
Al fin, Celina adorada,
Resuelta está i decretada
La partida;
I yo me quedo entretanto,
Derramando triste llanto
I aflijida.
¿Quién con la dulce armonía
Dará a mi alma la alegría
Deliciosa?
Quién en mis hijas amadas
Fijará tiernas miradas,
Cariñosa?
Ya no veré el rostro bello,
Vibrando puro destello
De hermosura,
Ni suavizará mi pena
De la voz de gracia llena
La dulzura.
¿Qué buscas en otro suelo
Con tanto fervor i anhelo?
Vida, amores? . . .
Aquí mi amistad te ofrece
Afecto que no perece
I amadores.
¿De ese mar que a todo instante
Mueve vaivén incesante
El ruido
Atormenta, niña amada,
La finura delicada
De tu oido?
Tórnate pues, niña mia,
Donde el corazón te guia:
Fuertes lazos
Forma con los que allí te aman,
Hermanos que ya reclaman
Tus abrazos.
Como ave que al blando nido
Convida el dulce jemido
Del esposo,
Vuela al padre que te adora
I te espera de hora en hora
Cariñoso.
I pues de mí te despides
A tus amigas no olvides;
Que algún dia
Te abrazaremos gozosa,
Brillando tu faz graciosa
De alegría.