Alfonsina Storni

Luna llena

El dulce daño

Oh llamas, llamas... Campanillas de oro

Suena tu lengua y en las manos llevas

La miel que no he gustado y en tus ojos

Se carcajea, alegre, Primavera.

Ya voy... ya voy... aguárdame, que aún tengo

Que poner rosas frescas en las sienes

Y soltar los cabellos y ceñirme

Un cinturón de plata; dulcemente

Caéré a tus pies bajo la luna llena.

Oh, quítame las rosas de las sienes,

Anúdame el cabello y dame mieles.

 

Yo tornaré bajo la fronda negra

Silenciosa y temblante, la cabeza

Desprovista de flores, y en la boca

El zumo gris que exprime la Tristeza.

 

 

Oh nunca más sobre mi frente rosas,

Oh nunca más la voz que sabe a tierra

Y hace sonar las campanillas de oro

A cuyos toques baila Primavera.

Cómo estará de triste aquella fronda,

Cómo estará de pálida la luna

Cuando regrese sola,

Cuando te deje y huya!

(y en tanto estoy ungiendo mis cabellos)

Ya la noche se acerca...

Tu voz suena distante y en el cielo,

Sube, corre y me asusta luna llena.