Francisco de Quevedo

Ofrece a Lisi la primera flor que se abrió en el año

Esta, por ser, ¡oh Lisi!, la primera

flor que ha osado fiar de los calores

recién nacidas hojas y colores,

aventurando el precio a la ribera;

 

ésta, que estudio fue a la primavera,

y en quien se anticiparon esplendores

del sol, será primicia de las flores

y culto con que la alma te venera.

 

A corta vida nace destinada:

sus edades son horas; en un día

su parto y muerte el cielo ríe y llora.

 

Lógrese en tu cabello, respetada

del año; no mal logre lo que cría:

adquiera en larga vida eterna aurora.