José Asunción Silva
Como Naturaleza,
cuna y sepulcro eterno de las cosas,
el alma humana tiene ocultas fuerzas,
silencios, luces, músicas y sombras.
Sobre una eterna esencia,
pasos inestables de caducas formas
y senos ignorados
de la vida y la muerte se eslabonan.
Nacen follajes húmedos
de cuerpos descompuestos en las fosas,
adoraciones nuevas
de los altares en las aras rotas.