Vicente Huidobro

La Orquídea

Canciones en la noche

Soy un ensueño oriental,

Soy el delirio de una hada,

Una sílfide encantada

Por un ardid sin igual.

Soy una fior de cristal

En donde yace un anhelo;

Me ví prendida en el velo

De una reina japonesa;

La noche al venir me besa

Por un encargo del cielo.

 

 

Soy el alma de un fakir

De la región del Juncal,

Que por un extraño mal

Hubo al fin de sucumbir.

Después que le ví morir

Llevóme una bayadera

De rostro color de cera;

Y pasé mi vida toda

Bajo una obscura pagoda

En un vaso de madera.

 

Después llegué hasta Turquia;

Fuí el encanto de un harem,

La envidia de un crisantem

Que de pena se moría

Con mi gracia y mi armonía

Reiné como soberana,

Y hasta la misma sultana

Ante mí palideció

¡Que en mis hojas se durmió

La Aurora de la mañana!

 

 

Soy hecha de seda fina

Con plumas de pavo real,

Grabadas en el cristal

De mi corola divina.

En mi origen se adivina

Algo de mosaico extraño,

Algo de un sueño de antaño

Que en el pasado se esfuma,

Algún misterio de bruma,

Algún caprichoso engaño.

 

 

Soy una rara visión,

Soy farolillo chinesco,

Soy un ídolo burlesco

De una extraña religión.

De marfil y ámbar fusión;

Rayo del astro del día,

Juguete que desvaría

Porcelana japonesa,

Todo soy, hasta princesa

¡Porque soy la poesía!

 

Mayo 6 de 1912.