José Eustasio Rivera

LIII - Mientras las palmas tiemblan

Tierra de promisión

Mientras las palmas tiemblan, un arrebol ligero

en solitarias ciénagas disuelve su rubí;

todo se apesadumbra, y hacia lejano estero,

sonroja en el crepúsculo sus alas un neblí.

 

Algo desconocido del horizonte espero...

¡Vana ilusión! Nublóse la franja carmesí;

ya suspiró la tierra bajo el primer lucero,

y siento que otros seres lloran dentro de mí.

 

Me borrará la noche. Mañana otro celaje;

¿y quién cuando yo muera consolará el paisaje?

¿Por qué todas las tardes me duele esta emoción?

 

Mi alma, nube de ocaso, deja lo que perdura;

y como es mi destino sufrir con la Natura,

se apagan los crepúsculos entre mi corazón.