César Vallejo

Absoluta

Los heraldos negros

Color de ropa antigua. Un Julio a sombra,

y un Agosto recién segado. Y una

mano de agua que injertó en el pino

resinoso de un tedio malas frutas.

 

Ahora que has anclado, oscura ropa,

tornas rociada de un suntuoso olor

a tiempo, a abreviación.... Y he cantado.

el proclive festín que se volcó.

Más no puedes, Señor, contra la muerte,

contra el límite, contra lo que acaba?

Ay! la llaga en color de ropa antigua,

cómo se entreabre y huele a miel quemada!

 

Oh unidad excelsa! Oh lo que es uno

por todos!

Amor contra el espacio y contra el tiempo!

Un latido único de corazón;

un sólo ritmo: Dios!

 

Y al encogerse de hombros los linderos

en un bronco desdén irreductible,

hay un riego de sierpes

en la doncella plenitud del 1.

¡Una arruga, una sombra!