Miguel Hernández

16 - Si la sangre también, como el cabello

El rayo que no cesa

Si la sangre también, como el cabello,

con el dolor y el tiempo encaneciera,

mi sangre, roja hasta el carbunclo, fuera

pálida hasta el temor y hasta el destello.

 

Desde que me conozco me querello

tanto de tanto andar de fiera en fiera

sangre, y ya no es mi sangre una nevera

porque la nieve no se ocupa de ello.

 

Si el tiempo y el dolor fueran de plata

surcada como van diciendo quienes

a sus obligatorias y verdugas

 

reliquias dan lugar, como la nata,

mi corazón tendría ya las sienes

espumosas de canas y de arrugas.