Carolina Coronado

A una estrella

Chispa de luz que fija en lo infinito

absorbes mi asombrado pensamiento,

tu origen, tu existencia, tu elemento

menos alcanzo cuanto más medito.

 

Si eres ardiente, inamovible hoguera,

¿dónde el centro descansa de tu lumbre?

si eres globo de luz, ¿cómo en la cumbre

no giras tú de la insondable esfera?

 

¿Por qué la tierra sin descanso rueda?

¿por qué la luna el globo majestoso

mueve, mientras tu carro misterioso

inmóvil, fijo en el espacio queda?

 

¿Es que mi vista de mortal no alcanza

a percibir desde su oscuro asiento

allá en la altura suma el movimiento

de tu carroza que en lo inmenso avanza?

 

¡Ah, sí! que por espíritu movida

la creación sin descanso se sostiene,

y todo en la creación marcado tiene

forma y destino, movimiento y vida.

 

Tú giras, si: tus alas soberanas

sulcan el mundo y sus confines tocan...

mas ¿cómo en tu carrera no se chocan

tus millares sin número de hermanas?

 

Más allá de su límite prescrito

sediento avanza, audaz el pensamiento,

y tu origen, tu vida, tu elemento

menos alcanzo cuanto más medito.