Rubén Darío

LIV

Abrojos

¡Un pensamiento! Cosa

que harto me ha hecho pensar. ¿Habrá tormento

como esta flor, regalo de una hermosa

me que tiene cautivo el pensamiento?

Primero en el ojal de la levita,

después en la cartera...

Quién la ve tan marchita,

u há unos meses, Dios mío, quién la viera!

Hoy creo, en este abismo

de cosas y de ideas tan terrible,

que se han vuelto uno mismo

un pensamiento flor y otro invisible.

Pero es lo peor del caso

que al ir volando el viento,

se llevará de paso

en su giro uno y otro pensamiento.