César Vallejo

Bajo los alamos

Los heraldos negros

Para José Eulogio Garrido.

 

Cual hieráticos bardos prisioneros,

los álamos de sangre se han dormido.

Rumian arias de yerba al sol caído,

las greyes de Belén en los oteros.

 

El anciano pastor, a los postreros

martirios de la luz estremecido,

en sus pascuales ojos ha cogido

una casta manada de luceros.

 

Labrado en orfandad baja el instante

con rumores de entierro, al campo orante;

y se otoñan de sombra las esquilas.

 

Supervive el azul urdido en hierro,

y en él, amortajadas las pupilas,

traza su aullido pastoral un perro.