María Eugenia Vaz Ferreira

Abro los ojos al rayo

La otra isla de los cánticos

Abro tos ojos al rayo

del matutino lucero

y me quedan las pupilas

empolvadas en recuerdos

de fantásticos mirajes,

de mágicos argumentos

de leyendas fabulosas

y maravillosos cuentos.

Adiós patria inaccesible

luminaria del deseo

adonde sólo conduce

el esquife del ensueño

cuyo gallardo velamen

a los caprichos disuelto

impulsa la fuerza arcana

de tos anónimos vientos.

Patria de los vanos mitos,

de los floridos almendros,

los áureos stradivarius

y los estrellados piélagos. . .

Patria que deliberaste

tras un concilio funesto

vedar a la planta humana

la conquista de tus puertos

y si los abres acaso

el peregrino viajero

lleva su arribo glorioso

el estigma del deseo.