José Eustasio Rivera

XLIII - Dejando en la resaca mi barqueta

Tierra de promisión

Dejando en la resaca mi barqueta,

bajo los platanales me extravío;

y, echado en el silencio del sombrío,

mi ser se aclara como el agua quieta.

 

Perfumo mis nostalgias de poeta

en el sagrado ambiente del plantío;

recojo ensueños, y al tornar al río,

queda vertiendo lágrimas la grieta.

 

Con el alma impregnada de poleo,

oigo gemir la triste chilacoa;

humilde y solo en el playón me veo,

 

y ya cuando al crepúsculo me embarco,

por donde va pasando mi canoa,

florecen las estrellas en el charco.