Rosalía de Castro
A mi madre
II
Errantes, fugitivas, misteriosas,
Tienden las nubes presuroso el vuelo,
No como un tiempo cándidas y hermosas,
Si llenas de amargura y desconsuelo.
Mas allá... mas allá... siempre adelante
Prosiguen sin descanso su carrera;
Bañado en llanto el pálido semblante,
Con que riegan el bosque y la pradera.
Que enojada la mar donde se miran
Y oscurecido el sol que las amó,
Solo saben decir cuando suspiran,
Todo para nosotras acabó.