Miguel Hernández

27 - Lluviosos ojos que lluviosamente

El rayo que no cesa

Lluviosos ojos que lluviosamente

me hacéis penar: lluviosas soledades,

balcones de las rudas tempestades

que hay en mi corazón adolescente.

 

Corazón cada día más frecuente

en para idolatrar criar ciudades

de amor que caen de todas mis edades

babilónicamente y fatalmente.

 

Mi corazón, mis ojos sin consuelo,

metrópolis de atmósfera sombría

gastadas por un río lacrimoso.

 

Ojos de ver y no gozar el cielo,

corazón de naranja cada día,

si más envejecido, más sabroso.