María Eugenia Vaz Ferreira
La otra isla de los cánticos
Oh tristeza, oh secuencia
honda y sutil del ánfora vacía,
que ha mucho tiempo saturó la esencia
cuyos efluvios flotan todavía,
Oh tristeza del piano
de añosa caja destemplada y fría,
que gime bajo el ocio de una mano
la gloria de su póstuma armonía.
Oh tristeza de algunos corazones
a cuya vaciedad suelen un día
retornar las antiguas emociones
como una vieja exhumación tardía.