Carolina Coronado

Los Cantos de Safo

II

Musas divinas, dioses del talento,

¿Qué me vale ceñir vuestra aureola?

Bella rival con su belleza sola

alcanzó mi afrentoso vencimiento.

 

Lanzadla de ante mí, lanzadla, cielos;

que al verla, el odio que me inspira crece,

mi vista con su vista se oscurece,

y hierve el corazón de envidia y celos.

 

Lanzadla lejos de él; no más admiren

sus ojos a la bella enamorados:

ni los míos en tanto ensangrentados

por sorprenderlos incesantes giren.

 

Alma Venus, escucha tú mi ruego,

y protege el amor que has encendido;

en el pecho cruel del fementido

brote una chispa del extinto fuego.

 

Dame atractivos, dame esa ilusoria

forma y hechizos con tu luz tocados,

¡y quítenme los Dioses irritados

mi cítara, mis cantos y mi gloria!