Carolina Coronado

A una coqueta

Como aquellas lucecillas

vaporosas y ligeras,

que sin calor a millares

se levantan de la tierra,

 

Los amores en tu pecho,

fragilísima belleza,

sin que su fuego te abrase

alzan mil llamas diversas:

 

Brotan, lucen, se disipan,

otras nacen tras aquéllas:

la inconstancia las apaga,

la liviandad las renueva.