Josefa Morillo
Tres cartas tiene en las manos
Carlota, la hija de Inés;
las contempla, las revisa,
acaba y vuelve a leer...
¿Qué le dice cada uno,
o qué le dirán los tres?
Habla Carlota:
—El poeta
está triste... ¡pobre de él!
Y me lo dice muy claro:
Yo, sin ti, me moriré.
¿Y el marino?... ¡pobrecito!
aunque no escribe muy bien,
en esta vez se ha inspirado:
Yo, sin ti, naufragaré.
El militar... ¡cielo santo!
éste me hace estremecer...
siempre cumple su palabra...
¡Yo, sin ti, me mataré!
¡Y no puede ser
que quiera a los tres!
¿Qué haré?
¡Ay! Si el poeta se muere
me queda un remordimiento.
¿Y si el militar se mata?
¿Si naufraga el marino?
¡Y no puede ser
que quiera a los tres!
¿Qué haré?
Queriendo a cualquiera de ellos,
es claro que mato a dos...
¡Será tan triste que mueran
porque no tienen amor!
¡Y no puede ser
que quiera a los tres!
¿Qué haré?