Amado Nervo

XIII

Perlas negras

Águila, cese tu vuelo;

aunque los Andes escalas,

nunca podrás con tus alas

tocar las cumbres del cielo.

—Poderoso es mi vigor

y llegaré, no lo dudes...

—A tales excelsitudes

tan sólo llega el cóndor.

—Alma que vas anhelante

de ciencia infinita en pos,

detente: la ciencia es Dios

y Dios... ¡está muy distante!

—Traspasaré el firmamento.

—¿Y con qué vigor lo escalas?

—Llevo dos divinas alas:

El amor y el pensamiento.