César Vallejo

Poema XLVIII

Trilce

Tengo ahora 70 soles peruanos.

Cojo la penúltima moneda, la que suena

69 veces púnicas.

Y he aquí, al finalizar su rol,

quemase toda y arde llameante,

llameante,

redonda entre mis tímpanos alucinados.

 

Ella, siendo 69, dase contra 70;

luego escala 71, rebota en 72.

Y así se multiplica y espejea impertérrita

en todos los demás piñones.

 

Ella, vibrando y forcejeando,

pegando grittttos,

soltando arduos, chisporroteantes silencios,

orinándose de natural grandor,

en unánimes postes surgentes,

acaba por ser todos los guarismos,

la vida entera.