Delmira Agustini

La musa

El libro blanco

Yo la quiero cambiante, misteriosa y compleja;

Con dos ojos de abismo que se vuelvan fanales,

En su boca, una fruta perfumada y bermeja

Que destile más miel que los rubios panales;

 

A veces nos asalta un aguijón de abeja;

Una raptos feroces a gestos imperiales

Y sorprenda en su risa el dolor de una queja,

En sus manos asombren caricias y puñales!

 

Y que vibre, y desmaye, y llore, y ruja, y cante,

Y sea águila, tigre, paloma en un instante,

Que el Universo quepa en sus ansias divinas;

 

Tenga una voz que hiele, que suspenda, que inflame,

Y una frente que erguida su corona reclame

De rosas, de diamantes, de estrellas o de espinas!